Lo más difícil del divorcio no siempre es firmar un documento o presentarse ante una notaría o un juzgado. Para muchas personas, el verdadero problema aparece cuando deben tomar decisiones sobre sus hijos, los bienes construidos durante años, la vivienda, las obligaciones económicas o qué hacer cuando la otra persona no quiere colaborar.
También está la parte personal. Terminar un matrimonio puede significar reorganizar la vida familiar y económica al mismo tiempo que se intenta entender un procedimiento jurídico desconocido.
Por eso hay algo que conviene separar desde el principio: una cosa es lo emocionalmente difícil y otra lo jurídicamente complicado.
No todo conflicto personal necesita convertirse en una batalla legal. Y no todo desacuerdo impide conseguir el divorcio.
Entender esa diferencia puede hacer que el proceso sea mucho más manejable.
¿Por qué un divorcio puede volverse tan difícil?
Dos personas pueden estar completamente seguras de que quieren terminar su matrimonio y, aun así, no estar de acuerdo en lo que ocurrirá después.
Ahí suelen comenzar las dificultades.
Puede existir discusión sobre los hijos, la distribución de bienes, las deudas, los alimentos, la vivienda familiar o incluso sobre la forma en que se realizará el divorcio.
También ocurre lo contrario: uno quiere divorciarse y el otro no.
En otros casos ambos quieren terminar el matrimonio, pero llevan meses discutiendo las condiciones.
Por eso lo más difícil del divorcio suele depender menos de la decisión de separarse y más de las consecuencias que deben organizarse alrededor de esa decisión.
La parte más difícil del divorcio puede ser aceptar que no habrá acuerdo
Muchas personas comienzan pensando que solo podrán divorciarse cuando su esposo o esposa acepte.
Actualmente esto no es necesariamente así en Colombia.
La legislación permite solicitar el divorcio por la sola voluntad de uno de los cónyuges. En ese procedimiento debe presentarse una propuesta sobre los efectos del divorcio, que puede involucrar sociedad conyugal, hijos y alimentos, según el caso.
La otra persona puede discutir esa propuesta y presentar una diferente, pero su falta de consentimiento no significa que tenga un poder absoluto para mantener el matrimonio indefinidamente.
El Ministerio de Justicia explica cómo funciona el divorcio cuando uno de los cónyuges no da su consentimiento. Ministerio de Justicia
Esto cambia mucho la pregunta.
En lugar de pensar:
“Mi pareja no quiere firmar, entonces no puedo divorciarme”.
La pregunta pasa a ser:
“Si no existe acuerdo, ¿qué procedimiento corresponde y qué asuntos debemos resolver?”
Cuando los hijos se convierten en la principal preocupación
Para muchos padres, lo más difícil del divorcio no es terminar el matrimonio sino pensar qué ocurrirá con sus hijos.
Aparecen preguntas muy concretas.
¿Con quién van a vivir?
¿Cómo serán las visitas?
¿Cómo se manejarán los alimentos?
¿Cómo se tomarán decisiones importantes?
¿Qué pasa si los padres no logran ponerse de acuerdo?
El divorcio termina el vínculo matrimonial, pero no termina las responsabilidades de los padres respecto de sus hijos.
Por eso conviene evitar que las discusiones propias de la ruptura de pareja se mezclen innecesariamente con la relación de cada padre con sus hijos.
Cuando existe acuerdo, estos asuntos pueden organizarse dentro del proceso correspondiente. Cuando no lo hay, puede ser necesaria la intervención de las autoridades competentes.
La prioridad jurídica no es determinar quién “ganó” la separación, sino resolver adecuadamente las condiciones que afectan a los menores.
Lo más complicado del divorcio cuando hay bienes
Después de los hijos, el patrimonio suele ser uno de los principales puntos de conflicto.
Una casa, un apartamento, un vehículo, una empresa, cuentas, inversiones y deudas pueden generar preguntas que no existían mientras la pareja convivía normalmente.
Y aparecen afirmaciones como:
“Está a mi nombre”.
“Yo fui quien lo pagó”.
“Lo compramos estando casados”.
“Ese dinero era mío desde antes”.
“Yo pagué la mayoría de las cuotas”.
Cada una de esas situaciones necesita analizarse jurídicamente.
No conviene decidir únicamente a partir de quién aparece como propietario en un documento o quién cree haber aportado más.
Hay que determinar qué integra la sociedad conyugal, cuáles obligaciones existen y qué tratamiento corresponde a los diferentes bienes.
En algunos divorcios el vínculo matrimonial puede resolverse antes de terminar toda la discusión patrimonial. Por eso tampoco debemos asumir que divorcio y liquidación de bienes son exactamente el mismo problema.
Cuando ambos quieren divorciarse pero no logran ponerse de acuerdo
Esta situación es más frecuente de lo que parece.
Los dos quieren terminar el matrimonio.
Ninguno pretende reconciliarse.
Pero empiezan las diferencias:
uno quiere vender un inmueble y el otro conservarlo;
no coinciden en determinados asuntos relacionados con sus hijos;
existen desacuerdos económicos;
o cada persona tiene una interpretación diferente de lo que debería ocurrir.
Aquí lo más difícil del divorcio puede ser distinguir cuáles diferencias realmente impiden un acuerdo y cuáles pueden resolverse con una negociación jurídica bien estructurada.
No toda conversación debe comenzar con una demanda.
Pero tampoco conviene mantener durante meses un acuerdo informal que nunca se concreta.
Una revisión con una abogada de divorcios puede ayudar a identificar los puntos verdaderamente controvertidos y separar aquellos en los que sí existe acuerdo.
¿Es difícil divorciarse por lo civil?
Depende de las circunstancias.
La expresión “divorciarse por lo civil” suele utilizarse para hablar de la terminación jurídica del matrimonio, pero el procedimiento concreto depende de si existe acuerdo y de las características del caso.
No es igual una pareja que ha definido claramente las consecuencias de su separación que dos cónyuges enfrentados por hijos, bienes u obligaciones.
Si esta es precisamente tu duda, puedes consultar qué significa divorciarse por lo civil y cómo puede realizarse el procedimiento.
Así mantenemos aquí el enfoque sobre las dificultades reales del proceso sin convertir esta página en otra guía completa de trámites.
¿Qué pasa cuando uno quiere terminar rápido y el otro quiere discutir todo?
Esta diferencia de expectativas puede aumentar considerablemente el conflicto.
Una persona puede pensar únicamente:
“Quiero divorciarme”.
Mientras la otra está concentrada en:
“¿Qué va a pasar con la casa?”
“¿Quién pagará determinadas obligaciones?”
“¿Qué sucederá con los hijos?”
“¿Qué me corresponde?”
El problema es que esas preguntas pueden pertenecer a dimensiones jurídicas diferentes.
Por eso resulta útil separar:
la terminación del matrimonio,
los efectos respecto de los hijos,
las obligaciones económicas,
y la situación patrimonial.
Cuando se intenta resolver todo como una sola discusión emocional, el proceso puede parecer imposible.
Cuando cada problema se identifica jurídicamente, es más fácil determinar qué puede acordarse y qué deberá decidirse por otra vía.
El miedo a perderlo todo también hace difícil el divorcio
Algunas personas retrasan durante años la decisión porque creen que divorciarse significa automáticamente perder la mitad de todo lo que poseen.
Otras piensan exactamente lo contrario y creen que todos los bienes necesariamente deben dividirse por mitades sin ninguna revisión previa.
Ninguna de esas conclusiones debería hacerse automáticamente.
La situación patrimonial depende de cuáles bienes y obligaciones integran la sociedad conyugal y de las circunstancias particulares.
Antes de firmar acuerdos patrimoniales importantes conviene entender qué se está negociando.
Un acuerdo rápido puede ser útil cuando está bien construido.
Un acuerdo firmado únicamente para “salir del problema” puede generar dificultades posteriores.
¿Y si uno de los dos vive fuera de Colombia?
La distancia agrega preguntas prácticas, pero no necesariamente hace imposible el divorcio.
Si uno de los cónyuges está en Estados Unidos, España, Canadá u otro país, debe analizarse dónde se celebró el matrimonio, cómo se encuentra registrado, dónde están las partes, si existe acuerdo y qué actuaciones pueden realizarse mediante poder.
Además, hay que distinguir dos escenarios.
Uno es que la persona todavía esté casada y quiera iniciar un divorcio relacionado con Colombia desde el exterior.
Otro muy diferente es que ya se haya divorciado en otro país y necesite que esa decisión produzca efectos jurídicos en Colombia.
En este último escenario puede ser necesario estudiar el reconocimiento de la decisión extranjera y determinar, según el caso concreto, si corresponde un procedimiento de exequátur.
No desarrollamos ese tema aquí porque tiene una intención jurídica propia. Pero sí es importante que alguien que vive fuera de Colombia no concluya que su caso es necesariamente más difícil simplemente por la distancia.
¿Qué es el acta de divorcio y cuándo la voy a recibir?
La expresión acta de divorcio es utilizada habitualmente por personas que buscan el documento que demuestra que ya están divorciadas.
Pero no todos los procedimientos terminan con un documento denominado jurídicamente de esa manera.
Si el divorcio de mutuo acuerdo se adelanta ante notaría, se formaliza mediante escritura pública. Si el divorcio se decreta judicialmente, existe la correspondiente decisión judicial. En ambos escenarios también importa que las actuaciones registrales pertinentes queden correctamente realizadas.
Por eso, si alguien te pide un “acta de divorcio”, conviene determinar exactamente qué documento necesita y para qué trámite.
No es recomendable solicitar o presentar un documento simplemente porque coloquialmente tenga un nombre parecido.
Una mala negociación puede ser más difícil que el propio trámite
Existe una tentación comprensible de aceptar cualquier condición con tal de terminar rápido.
Eso merece cuidado.
Especialmente cuando existen bienes, hijos u obligaciones económicas importantes.
Antes de firmar un acuerdo conviene comprender qué obligaciones se están asumiendo, qué derechos se están regulando y qué consecuencias tendrá lo firmado.
Eso no significa que haya que convertir cada divorcio en una confrontación.
Al contrario.
Un buen acuerdo puede evitar un proceso mucho más complejo.
Pero debe ser un acuerdo comprendido por las partes y jurídicamente adecuado a la situación.
Saber cómo funciona el proceso reduce mucha incertidumbre
Parte de lo más difícil del divorcio es no saber qué viene después.
Cuando una persona no conoce el procedimiento, cada paso puede parecer una amenaza nueva.
Por eso conviene comenzar identificando cuál de estas situaciones describe mejor el caso:
- ambos quieren divorciarse y están de acuerdo;
- ambos quieren divorciarse pero existen asuntos sin resolver;
- solamente uno quiere terminar el matrimonio;
- existen hijos menores;
- existen bienes o deudas relevantes;
- uno de los cónyuges vive en el extranjero;
- o ya existe un divorcio obtenido fuera de Colombia.
Cada situación conduce a preguntas diferentes.
Puedes revisar cómo funciona actualmente el divorcio en Colombia y qué opciones existen si necesitas primero una visión completa del procedimiento.
¿Cuándo vale la pena hablar con un abogado para divorcio?
No tienes que esperar a que la situación sea insostenible.
La asesoría jurídica puede ser especialmente útil cuando existen hijos, patrimonio, desacuerdo, un cónyuge en el exterior o dudas sobre las consecuencias de un acuerdo.
También puede servir cuando los dos están de acuerdo pero quieren hacer las cosas correctamente desde el principio.
Un abogado para divorcio debería ayudarte a separar el problema emocional de las decisiones jurídicas que realmente deben tomarse.
Si buscas conocer cómo puede acompañarte una profesional en este proceso, puedes revisar la asesoría de Alejandra Silva para personas que están considerando terminar su matrimonio.
No tienes que resolver todo el divorcio en una sola conversación
Cuando hay años de relación, hijos, patrimonio y emociones acumuladas, intentar resolver absolutamente todo de una vez puede hacer que el problema parezca más grande.
Es mejor identificar qué necesita decisión inmediata y qué puede organizarse durante el procedimiento.
Si estás en Bogotá o tu situación tiene conexión con Colombia, Alejandra Silva puede revisar tu caso, explicarte qué vía jurídica puede corresponder y ayudarte a identificar cuáles asuntos requieren solución antes de avanzar.
Puedes comunicarte al 310 722 8029.
También puedes conocer su acompañamiento para resolver un divorcio en Bogotá de acuerdo con las circunstancias de cada familia.
A veces lo más difícil del divorcio no es el procedimiento. Es intentar tomar todas las decisiones sin saber cuáles son realmente necesarias.
Preguntas que aparecen cuando el divorcio se vuelve complicado
¿Qué suele ser lo más difícil del divorcio?
Depende de cada familia. Puede ser el desacuerdo de la pareja, las decisiones relacionadas con los hijos, la distribución de bienes, las obligaciones económicas o simplemente no saber qué procedimiento corresponde. Identificar el problema concreto ayuda a determinar cómo abordarlo jurídicamente.
¿Puede mi esposo o esposa impedir que me divorcie?
La falta de consentimiento no impide por sí sola solicitar actualmente un divorcio en Colombia. Existe el divorcio unilateral, aunque los efectos relacionados con hijos, alimentos, bienes y otras circunstancias deben resolverse conforme al caso.
¿Qué pasa si tenemos hijos y no estamos de acuerdo?
El divorcio no elimina las responsabilidades parentales. Si existen diferencias respecto de custodia, cuidado, alimentos o visitas, esos asuntos deben resolverse por los mecanismos correspondientes teniendo en cuenta la protección de los menores.
¿Es obligatorio repartir todos los bienes antes de divorciarse?
Divorcio y liquidación de la sociedad conyugal son cuestiones relacionadas, pero no deben confundirse como si fueran exactamente el mismo acto. La forma y el momento de resolver los asuntos patrimoniales dependen del procedimiento y de las circunstancias particulares.
¿Qué pasa si mi pareja no quiere firmar nada?
Primero debe determinarse si realmente necesitas su acuerdo para el procedimiento que quieres iniciar. La legislación colombiana contempla actualmente la posibilidad de solicitar unilateralmente el divorcio, aunque eso no elimina la necesidad de resolver sus efectos jurídicos.
¿Es más difícil divorciarse si estoy fuera de Colombia?
No necesariamente. La ubicación de los cónyuges influye en la preparación del caso y los documentos, pero debe estudiarse la situación concreta antes de concluir que será necesario viajar o que el proceso será más complejo.
¿El acta de divorcio demuestra que ya no estoy casado?
La expresión acta de divorcio se utiliza coloquialmente, pero debe identificarse el documento jurídico correspondiente. Según el procedimiento puede existir una escritura pública o una decisión judicial, además de las respectivas actuaciones registrales.
¿Cuándo debería consultar con Alejandra Silva?
Cuando necesites saber qué procedimiento corresponde, exista desacuerdo sobre hijos o bienes, tu pareja no quiera divorciarse, uno de los cónyuges viva fuera del país o quieras revisar las consecuencias de un acuerdo antes de firmarlo. Puedes comunicarte con Alejandra Silva al 310 722 8029.













